Me gusta cómo Remo nos ha contado la historia que surje surge (lapsus linguae, ¡gracias iSus!) en torno a un barril de cinco litros de Heineken. Me gustan los barriles de cinco litros de Heineken.
Hacía tiempo que venía buscando con qué alimentar esta su sección de ustedes, porque no se crean que es fácil: sí, jena hay mucha, pero la queremos de calidad, como todo.
El ejemplo que nos ocupa: Bassat lanza una campaña para Cruzcampo Light, todo bien, la campaña no se puede decir que fuera a ganar leones como para montar un circo, pero bueno, bien -aunque lo de sacar a un streaker vestido es un poco “animal que canta”-. Reproduzco:
Pues bien, mientras disfrutaba de los espacios publicitarios que interrumpían Los Hombres de Paco, por poner, -o de su serie española de confianza- me encuentro el siguiente anuncio:
O, lo que es lo mismo: “A Cruzcampo Light le gustaría aclarar que ni nuestro departamento de Marquetin ni nuestra agencia han sido capaces de trasladar una idea bien sencilla, a pesar del esfuerzo económico, y por eso hemos hecho una amalgama para enmendarlo”.
¿Que creativamente el original está bien? Correcto. ¿Que la producción es buena? Sí, lo es. ¿Que es una cagada tanto de unos como de otros? Como un camión.
Y encima, lean la entrevista que publica Anuncios, que contiene unas perlas del smoke-selling que no tienen desperdicio: “la principal meta de esta nueva campaña es explicar, precisamente, algún beneficio de la categoría y del producto que no había quedado del todo claro” ¿Me equivoco o eso viene a ser, más o menos: “la principal meta de esta nueva campaña es explicar, precisamente, algún beneficio de la categoría y del producto que no fuimos capaces de explicar en la anterior peli“?
No, no he estado en la cárcel. Y en ningún momento he tenido intención alguna de abandonar la bitacorasfera -¡qué complicado es defender a ultranza al castellano, señor!- para luego marcarme un Antoñete. Sin más, ha sido la falta de tiempo y de cosas que contar pero, sobre todo, falta de tiempo para leer mi Via Crucis, como lo llama Mike. Ustedes me perdonen.
¿Que qué he estado haciendo? Intentando liberar un iPhone como el de esta señora:
Que el anuncio lo tiene todo: niño guiñando un ojo, en clara referencia al anuncio de Huesitos; señor mayor experto en fruta, al más puro estilo Casa Tarradellas; señora embarazada, en homenaje a Fairy; y, por supuesto, última tecnología, como en MediaMarkt. Digo, que si ponen a dos lesbianas dándose el lote con el claim “Rollo Bollo” venden más melones fijo. Regalo iPhone, ya no es cool.
También he estado buscándome a mí mismo, como estos señores:
Entre lo nervioso que ya me ponía el erizo de los cojones, con perdón, y el tono emocional que han querido darle, prefiero no seguir hablando, que igual les arde el monitor.
Canal+ emitirá el sábado el documental “Un anuncio incómodo”, una iniciativa de esta cadena junto a Greenpeace en la que se pedía a varios grandes de la propaganda que dieran sus visiones de la publicidad dentro de 20 años.
Para los que somos más del fútbol de gratis que del pago por visión, he aquí los que han colgado en Yutuf y los que sólo he encontrado en plus.es -creo que faltan Fabio Mazía y Antonio Morales-:
Poniéndome en plan iSus, al que más votos reciba antes del 5 de noviembre le mandaremos un globo terráqueo de esos con luz, palabrita. Y no vale votar a Cristina Teva.
Personalmente, me quedo con Astorga por buenrrollista y con Andrés Martínez por impacto. Hagan sus votaciones.
Siempre me ha gustado Diesel. Es cabrón. Salvo lo de Are you alive?, que era una jena de Champions League. Pues aquí tienen el vídeo que han sacado para relanzar sus zapatos:
Uve, siento haber perdido regularidad, la gente se ha ido a Chicago y nos han dejado todo el curro a las hormigas obreras…
No es por hacerle la pelota a iSus, ni darle bombo a Ros&Asociados donde tengo grandes amigos (¡George, tío!), pero la campaña que han realizado para Seguros Lagun Aro es buena.
Siguiendo la tendencia creada por señores como Bonello, Lopetegui, Prosinecky, etc. cuya intervención va más allá de una mera prescripción, aprovechan un suceso histórico para anunciar un producto. Y lo han clavado, la verdad. Miren, miren…
A mí, por decir algo, se me queda quizá un poquito largo, y me surge una pregunta ¿esto lo presentarán a los Imán y a Cannes como Marketing Directo? ¡Enhorabuena!
De todos, o casi todos, es conocida el posicionamiento de Dove dentro del concepto “belleza real”, y la premiadísima campaña de Dove Evolution. Menos conocerán también el fake, que a mí personalmente y en la redondez de mis formas, me hace más gracia.
Ahora, Dove presenta su nueva campaña, Onslaught, a través de la que intentan prevenir a las madres de los efectos que la comunicación de moda puede tener en sus hijas. Hela aquí:
Me cabrea. Sucio, rastrero, ruin, despreciable, bajo, vil… Es de un “estoy en posesión de la verdad y no debes escuchar a nadie más”, que me pone negro, si ustedes me lo permiten.
A ver, Dove no vende productos distintos a los de Nivea, Clinique, Roc o cualquier otra marca de productos para la piel, pero es que éstos son los hijos del demonio que vienen a comerte el tarro y a venderte “unos cánones de belleza restrictivos” para que acabes siendo anoréxica. En cambio, en Dove venden cremas para que te sientas mejor persona. No te jode.
Vamos, que si estamos por la belleza real ¿para qué coño quiero cremas? ¡Que cambien de negocio! Y ustedes me perdonen el calentón, que es lunes lluvioso…